
…«NOS ELEVAMOS LENTAMENTE... COMO SI YA NO PERTENECIÉRAMOS AL MUNDO EXTERIOR... COMO NADADORES DE UN SUEÑO BRUMOSO... QUE NO NECESITABAN RESPIRAR...» y (¡Al diablo los sistemas de signos!) les entusiasmaba el cromo nostálgico y torpe representado por la aburrida pareja albina de capullitos erotizados, colgando de la pared en trance de tener amores de tebeo más grandes que la vida misma (para ser exactos, a 1,20 x 2 ms.). Torpe... nostálgico, el Pop Art se servía como una guarnición de implicaciones literarias que debían añadirse a la escena de amor o a lo que el cuadro representara. De principio a fin, consistía en una irónica, nostálgica, literaturizada afirmación de la banalidad, del vacio, de la idiotez, de la vulgaridad y de todos los demás rasgos por el estilo que adornan a la cultura americana; y si algún artista decía «Pues eso es precisamente lo que me gusta de ella», como Warhol dijo con cierta frecuencia, era sólo para que la ironía resultara más profunda, más viva…
Tom Wolf la Palabra Pintada


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